Tres semanas después de empezar en el trabajo ya era hora de postear algo sobre él, ¿no?.
El tema que nos ocupa hoy puede a simple vista parecer intrascendente, pero nada mas lejos de la realidad. Vamos a hablar de un tema tabú que hay en toda empresa en donde los trabajadores salgan por turnos a desayunar fuera de las instalaciones. Esta salida puede ser a una misma cafetería siempre -por ejemplo la de la esquina de la calle donde están las oficinas- o bien en la cafetería que esté mas cerca de donde te encuentres en ese momento -porque tu lugar de trabajo no está físicamente ligado a nada-. Fuera como fuere, es requisito indispensable que se salga a desayunar en grupo de entre 2 y 4 personas. Me estoy refiriendo al temido momento de... ¿quién paga el desayuno?.
Gracias a la experiencia que tengo en el mundo empresarial de los desayunos, sería capaz de decir que el momento de ir a pagar puede condensarse en los siguientes casos:
1.- Cada uno lo suyo: Este caso, que a priori podría parecer el más lógico y extendido, es quizás el menos utilizado, aunque depende mucho del ambiente socio-económico y político-social en el que nos movamos. Por ejemplo, cuando trabajaba en la obra, era sin duda el que predominaba. Eso de ir invitando a desayunar compañeros hasta las cejas de cemento y polvo con barrigas como televisores de 30" no era lo mas extendido. En cambio, en mi nuevo puesto de trabajo, aún no lo he vivido, salvo cuando he ido precisamente a una obra a hacerle un seguimiento.
2.- Deja, deja, que yo te invito: Terriblemente extendido en el mundo «comercial» o de los «viajantes», es la forma mas barata a la vez que cutre de intentar sobornar a tu interlocutor por algún motivo -normalmente cerrar un trato-. En raras ocasiones el «invitado» se deja sin rechistar. Las mas de las veces hace un ademán claramente exhibicionista de, ya no solo no dejarse invitar, sino pagar él los 3.50€ que ha costado el desayuno, y en pocas ocasiones o ninguna, directamente paga su parte y aquí paz y después gloria.
3.- Ya está pagado: Como si de forajidos se tratase, de vez en cuando uno de los contertulios se levanta de la mesa o se ausenta de la barra para ir al excusado, momento en el que aprovecha para, a traición, con nocturnidad y alevosía, pagar la cuenta de las viandas de las que se han dado cuenta. Cuando los demás se dan cuentan, montan en una supuesta cólera e incluso puede que alguno intente darle su parte al que ha pagado, normalmente sin éxito.
4.- Tengo que cambiar: Puede que sea la excusa mas absurda para realizar el acto de invitar a los compañeros. Con el pretexto de cambiar un billete de 10€ (...) uno de los compañeros invita al resto. Los demás suelen mirar con extrañeza el gesto, pero no insisten mucho.
5.- Ciclo no-concertado: Esta es la modalidad que a mi más me gusta. Sin haber sido decidido nunca en esas reuniones inter-departamentales que tanto nos gustan a todos, o en alguno de los corrillos de los «fumetas» en sus denscansos para darse al vicio, se produce lo que yo llamo «el círculo del desayuno». Un sistema equitativo no escrito que siempre funciona a la perfección y que incluso permite pequeñas variantes tanto en número como en identidad de los participantes. Cada día paga uno el desayuno completo, sabiendo que hasta dentro de tantos días como miembros tenga el grupo de desayuno, no volverá a hacerlo. El día que falta un compañero, a no ser que sea su «día de pago», la cosa no cambia -pero si falta ese preciso día, al día siguiente le toca-, y si algún día uno de los participantes es permutado por otro o directamente se añade alguien más, es ese el que paga, entrando en el circulo al día siguiente si vuelve con el mismo grupo. Este sistema
NO FALLA, y para ello se pueden oír excusas de todo tipo para no pagar el día que no toca, como por ejemplo: me he dejado la cartera arriba, sólo tengo un billete de 100€ (verídico), os espero en la puerta o, directamente, hoy paga fulanito. Esta última excusa suele sentar mal porque pone en evidencia lo que todo el mundo sabe: nadie quiere pagarle a nadie el desayuno.
¿Y tú, que cultura empresarial usas en tus desayunos?.
PD: Yo pago lo mío. Pero si me invitan, no abro la boca ;).